En la quietud de una noche empapada por la lluvia, con el suave tamborileo sobre la lona como única melodía, mis hijos dormían profundamente. Envueltos en sacos y mantas de lana, sus pequeños rostros aún reflejaban la luz de la linterna que momentos antes iluminaba las páginas de un libro sobre ríos. Afuera, el mundo se disolvía en una densa…
