Imagina el viento en tu cara, el paisaje desfilando por la ventanilla, la libertad de la carretera abierta llamándote a explorar. Esa sensación de pura evasión, de dejar atrás la rutina, es el sueño de muchos. Pero, ¿qué sucede cuando a ese idílico cuadro le sumamos las risas, las preguntas incesantes y, sí, a veces, los gruñidos de nuestros pequeños…
