Imagínese despertar antes del amanecer, cuando el mundo aún duerme bajo un manto de rocío y el aire fresco acaricia su piel. Se desliza suavemente en una piscina al aire libre, cuyas aguas, deliciosamente templadas a 29°C, le envuelven con una calidez reconfortante. El vapor asciende en espirales oníricas, danzando con los últimos graznidos de los búhos y el aroma…
